La importancia de desarrollar estructuras eficientes de educación terapéutica en pacientes con diabetes

Rev Cubana Endocrinol. 2016;27(2)

EDITORIAL

 

La importancia de desarrollar estructuras eficientes de educación terapéutica en pacientes con diabetes

 

Importance of developing effective therapeutic education structures in patients with diabetes

 

 

Oscar Díaz Díaz

Instituto Nacional de Endocrinología. La Habana, Cuba.

 

 


Desde las primeras décadas del siglo XX, particularmente después del descubrimiento y uso de la insulina en 1921, el famoso diabetólogo norteamericano Elliot P. Joslin advirtió tanto la epidemia que ya desde entonces significaba la diabetes, como la importancia que tenía la educación efectiva de las personas que la padecían, para contribuir a su propio control, lo que implicaba el conocimiento de los síntomas de hiperglucemia y de la hipoglucemia, así como su modo de prevenirlas y contrarrestarla, la capacidad para manejar los elementos de la dieta para regularizar el control, la importancia del ejercicio físico, la capacitación de conocer todo lo inherente a la autoiyección de insulina (incluyendo la decisión de modificar su dosificación), la prevención y detección precoz de las complicaciones, los elementos de higiene personal y la incorporación de un estilo de vida que incluía las visitas periódicas a los médicos que lo atendían.

Con el decursar del tiempo, estos conceptos se han ido desarrollando con nuevos conocimientos que han ido aportando las numerosas investigaciones, que han enriquecido —y también complejizado— la atención de las personas con diabetes, y por ende, la necesidad de que la educación diabetológica, que en la actualidad se ha convertido en una verdadera educación terapéutica, llamada así por la trascendencia que tiene para lograr la excelencia en la atención médica que lideran los endocrinólogos, pero a la que ahora se han incorporado nuevas disciplinas en su perfeccionamiento, como educadores especializados, nutriólogos y dietistas, psicólogos, sociólogos, podólogos, enfermeras especializadas, profesores de educación física, así como especialistas de prácticamente todas las áreas de la Medicina (oftalmólogos, nefrólogos, angiólogos, obstetras, cardiólogos, intensivistas, ortopédicos, y por supuesto, médicos integrales generales, entre otros).

Esta complejidad de la educación terapéutica y del trabajo en equipos de salud, ha desembocado, necesariamente, en la necesidad de organizar la atención médica de estas personas de una manera tal que ellas puedan recibir, en diferentes etapas de su vida, una secuencia organizada de conocimientos que los capaciten para enfrentar con éxito esta compleja enfermedad crónica. Por esas razones en muchos países han surgido instituciones específicas para cumplir esas misiones: los Centros de Atención al Diabético y los campamentos de niños diabéticos.

En nuestro país surgieron los Centros de Atención al Diabético en los inicios de los años 70, a instancia del Instituto Nacional de Endocrinología, bajo la dirección del profesor Oscar Mateo de Acosta Fernández y la gestión del profesor Antonio Márquez Guillén; y bajo la gestión del profesor Ricardo Güell González, el campamento de verano para niños diabéticos.

Ese primer centro, establecido en La Habana, fue referente para que posteriormente se fundaran instituciones similares en las diferentes provincias del país, con el mismo fin, uno en Santiago de Cuba, otro en Pinar del Río, y progresivamente, se pudieron replicar en la mayoría de las provincias del país, a tal punto, que hoy solo queda pendiente de existir en la provincia de Mayabeque.

Por otra parte, la inauguración del primer campamento de verano para niños con diabetes en La Habana (escuela deportiva de Guanabo), originó que, paulatinamente y con el liderazgo de los endocrinólogos de diferentes regiones del país que se graduaban cada año en el Instituto Nacional de Endocrinología, se comenzaran a realizar campamentos similares en los períodos vacacionales, en la mayoría de las provincias de Cuba, favoreciendo así la calidad de vida de niños y adolescentes que iniciaban esta enfermedad crónica.

Durante la crisis económica que llevo el país a llamado “periodo especial”, en la década de los 90 del siglo pasado, surgió la necesidad de adaptar la educación integral a los niños con diabetes a las marcadas restricciones económicas del momento, y se inició una nueva actividad que se denominó Convivencias, consistente en reunir en conjunto padres y niños o adolescentes con diabetes, utilizando las áreas existentes del Centro de Atención al Diabético del Instituto Nacional de Endocrinología.

Esta estructura funcional permitió que se llevara a cabo un programa integral de atención y educación terapéutica intensiva a estas familias con descendientes que padecían diabetes, lo cual reportaba un importante beneficio a estos de una manera integral y económica. Esta idea, desarrollada por el doctor Manuel Vera González, se ha ido extendiendo a otras provincias, y además, se ha ido desarrollando con mayor integralidad con la inclusión de diferentes especialistas y la importante participación de los padres, ya dotados de conocimientos que atestiguan que la sobreprotección de sus hijos no es el camino más efectivo para que estos jóvenes logren dominar a la enfermedad. Han transformando la realidad de una calamidad, en un reto que los lleva a su propio desarrollo personal, con lo que comienzan a aportar ideas que contribuyen a la educación eficaz de sus contemporáneos más cercanos, y a los propios elementos organizativos de la atención médica.

Esta realidad justifica la necesidad de estandarizar la metodología que se debe seguir para que en todas partes de nuestro país se realicen las actividades de Convivencias, aprovechando la experiencia acumulada de una manera sistemática y homogénea, sin que esto quiera decir que no se produzcan nuevos aportes de aquellos que han tomado estas nuevas ideas, con la pasión que caracteriza a los profesionales que se ocupan de la salud de los niños y adolescentes con diabetes.

Por ello, un artículo especial de este número de nuestra revista, contribuirá a alcanzar estas y nuevas metas, si estos profesionales que atienden a personas con diabetes las cumplen y le insuflan sus propias nuevas ideas.

 

 

Recibido: 10 de febrero de 2016.
Aprobado: 13 de febrero de 2016.

 

 

Oscar Díaz Díaz. Instituto Nacional de Endocrinología. Calle Zapata y D, Vedado, municipio Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. Correo electrónico: diazdiaz@infomed.sld.cu

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